Charo Fernández Aguirre cuenta en su blog que la Ley de Murphy ha estado acosándola estos últimos días. Yo no sé como a Murphy le cunde tanto el tiempo. Por lo menos conmigo anda también bastante ocupado.

Primero me caí de la moto y me chafé la rodilla. La cosa iba a ser para mes y medio, pero a los pocos días la pierna se me hinchó y se me puso dura como una piedra. Lo que podía pasar, pasó. Una tromboflevitis que me tuvo en cama tres días y que me obliga a una inyección diaria de un anticoagulante durante tres meses. A los pocos días la resonancia magnética. Y lo que podía salir mal, salió. Fractura del cóndilo. Lo que iba a ser mes y medio ahora tendrá que ser el doble.

Compre ordenador nuevo en la web de Apple. Lo último en carretera. Pues el primer día ya dejó de funcionar una de sus cualidades estrella: el receptor de infrarrojos del mando a distancia. Devolución y nuevo traspaso de información al equipo viejo. Llega el nuevo y otra vez a transferir datos de un disco a otro. Y claro. Lo que podía ocurrir, ocurrió. En el trasiego perdí la carpeta con todo el trabajo del curso pasado. Varios GB y cientos de horas de esfuerzo a la mierda.

Hoy un empleado de Correos me ha dejado un aviso en el buzón. Me traía un teclado inalámbrico que compré en eBay y como en el 3º Izda no había nadie se ha ido con el paquete. Normal. Yo vivo en el 1ºB, pero al vendedor debió parecerle poca altura. A ver si mañana puede ir alguien a recogérmelo, porque yo con las muletas lo llevo muy mal.